Cuando el músculo se convierte en obsesión

Vigorexia: cuando el músculo se convierte en obsesión

 

Con la llegada de las nuevas tecnologías y los últimos avances científico-tecnológicos, nuestra población se ha visto inmersa en un contínuo crecimiento social y económico. Esto ha hecho cambiar el concepto de salud y calidad de vida.

Sin embargo, paradójicamente, en la sociedad de la información-comunicación, del bienestar y de los avances científico-tecnológicos, en las últimas décadas están surgiendo diversas enfermedades o trastornos psicopatológicos donde los valores y las exigencias de la sociedad moderna tienen una importante implicación en el desarrollo de estas enfermedades.

Un claro ejemplo de estas enfermedades son los trastornos de la conducta alimentaria, la depresión...y últimamente, se está cuestionando si la vigorexia es considerada una enfermedad y si debería formar parte de los trastornos de conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia.

Desde este punto quiero hacer una reflexión personal acerca de este debate que está siendo últimamente objeto de múltiples discusiones y razonamientos dentro de la comunidad médica y en los profesionales de la salud.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la definición de la salud y enfermedad es la siguiente(5):

Salud: estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de enfermedad.

Enfermedad: alteración estructural o función que afecta negativamente al estado de bienestar. Los síntomas de la enfermedad aparecen como consecuencia de la enfermedad y producen alteraciones en los parámetros fisiológicos, dolor, alteración del comportamiento...

La vigorexia es considerada como un trastorno mental en el que la persona se ve inmerso en una contínua preocupación por su estado físico hasta niveles patológicos. Estas personas tienen una visión distorsionada de ellos mismos y se ven débiles y enclenques. Por este motivo, el trastorno influye en sus hábitos de vida, aunque el desorden alimentario no define a este trastorno. Una de las características de este trastorno es la de realizar una actividad física extrema, abandonando las relaciones sociales y descuidando otros aspectos de su vida, para dedicar todo su tiempo a cuidar su cuerpo. Su relevancia estriba en las consecuencias sobre la salud de las personas que sufren este trastorno tales como: sobreentrenamiento y sus consecuencias sobre el organismo, la comorbilidad psiquiátrica y los trastornos asociados, las complicaciones por el uso de esteroides y anabolizantes(1).

El trastorno por vigorexia no está incluido en el DSM-IV-TR(6)

Sin embargo, ha sido clasificado como un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), aunque no ha sido comprobado de forma sistemática que todos los sujetos con vigorexia tengan una conducta alimentaria patológica. Asímismo, ha sido catalogado como un trastorno dismórfico corporal (TDC), que consiste en una preocupación excesiva por algún defecto imaginado del aspecto físico que provoca malestar psicológico. Por último, también ha sido clasificado como un trastorno obsesivo compulsivo ya que a los sujetos les invaden pensamientos obsesivos y recurrentes sobre su imagen y se lanzan de forma compulsiva a realizar ejercicio físico para compensar ese "defecto".

Los síntomas que se han descrito son:

  • Preocupación por ser débil o poco musculoso.
  • Incapacidad de ver con objetividad el propio cuerpo, aun teniendo un cuerpo grande y musculoso, que deriva en insatisfacción corporal.
  • Permanente auto-observación en el espejo para comprobar el tamaño de los músculos.
  • Pensamientos obsesivos y permanentes sobre no ser suficientemente grande, ser demasiado pequeño o sobre cómo mejorar el aspecto.
  • Pobre conciencia sobre su incapacidad de verse con objetividad.
  • Ansiedad o depresión por los sentimientos negativos hacia de cuerpo.
  • Autoestima afectada.

Si nos remitimos a la definición de la OMS de enfermedad que aludimos al principio, la vigorexia altera el estado de bienestar físico, mental y social. Además posee una serie de síntomas característicos que aparecen como consecuencia y provocan desequilibrios en el estado general del sujeto. En este sentido podría ser considerada como una enfermedad que se encuadra dentro del grupo de los trastornos dismórficos corporales o dismorfofobias.

Ahora bien, no ha sido incluida aún en la DSM-IV-TR quizá porque no hay datos homogéneos ni estudios de prevalencia fiables, por la indefinición del concepto y estar infradiagnosticada e infravalorada.

Así mismo, se está prestando demasiada atención a la hora de definir y entender este trastorno, sobretodo en el síntoma compulsivo de la persona vigoréxica al ejercicio con pesas y su preocupación por ganar masa muscular, en vez de atender y estudiar más profundamente las alteraciones sobre la conducta alimentaria que se pueden dar seguidamente o simultáneamente en estos individuos. Además, la apariencia física que el vigoréxico pretende alcanzar, se corresponden con los modelos de cuerpos que la sociedad considera como sanos (musculados, sin nada de grasa...) lo que podrían aún más reforzar sobre el individuo su comportamiento. En los TCA como la anorexia y bulimia, también existe por parte del paciente una preocupación excesiva por el físico, sin embargo, es la alteración en la conducta alimentaria y su excesiva preocupación por la comida y el peso corporal, el eje central y de atención de esta enfermedad.
Además también el modelo que persiguen estos pacientes (un gran porcentaje chicas adolescentes y mujeres jóvenes) se corresponde con los modelos sociales de mujer deseada y valorada por la sociedad, lo que refuerza aún más la conducta de estos pacientes.

Conclusión

Mientras no se considere la vigorexia como un trastorno con entidad propia y así sea considerado por la comunidad científica internacional, los sujetos que muestren esta sintomatología podrían ser clasificados en uno de los tres trastornos, en función de cuál sea el núcleo central de su trastorno: la conducta alimentaria, la afección de su imagen corporal o sus obsesiones-compulsiones.

BIBLIOGRAFÍA

1. UNED. Curso de experto universitario en alimentación y nutrición en la vida activa: Ejercicio físico y deporte.
2. Wilmore JH, Costill DL. Fisiología del esfuerzo y del deporte. 6o ed. Badalona: Paidotribo; 2004.
3. Nieto DS. Ultimate personal trainer. Mega Fitness; 2005.
4. Buceta JM. Psicología Del Entrenamiento Deportivo. Madrid: Dykinson; 1998.
5. WHO. Primary health care: report of the International Conference on Primary Health Care. Alma-Ata, USSR; 1978.
6. López-Ibor Lariño Juan J. DSM-IV-TR. Atención Primaria. Barcelona: Masson; 2004.

Paul Sastre

Coordinador Técnico Deportivo en MOMO La Dehesa

“Sentir el cuerpo en movimiento, escuchar los latidos del corazón, correr, trepar, saltar, volar… definen mi libertad”

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